Los eligieron

Los eligieron

Bajo diversos pretextos, el Presidente de la República, por el mecanismo de una reforma constitucional transitoria que le ha planteado al Parlamento, pretende reducir el mandato del actual Congreso de la República en un año. Quizás para maquillar la propuesta la ha hecho extensiva al Presidente y Vicepresidenta de la Nación.

 

La Constitución que nos rige determina que el mandato de los congresistas, al igual que el del Presidente y Vicepresidentes de la República es de cinco años, motivo por lo cual de aprobarse la proposición legislativa presentada al Parlamento, el actual mandato de nuestros legisladores así como del Presidente y Vicepresidenta del Perú, quedaría reducido en un año, esto es, terminarían su período el 27 de julio del año 2020 y asumirían  en su reemplazo, el 28 de julio del mismo año, los que fueren elegidos previamente y, de ser así, por cinco años como lo preceptúa la norma ordinaria de nuestra Ley de Leyes, pues como hemos indicado la reducción de cinco a cuatro años, es únicamente excepcional para los actuales mandatarios de la Nación y los parlamentarios en funciones.

 

Como hemos dicho hasta el cansancio, el Presidente de la República puede proponer no solamente legislación ordinaria sino también reformas constitucionales, pero tal facultad se limita a la propuesta ya que la decisión le corresponde al Congreso de la República y lo que decida no puede ser observado por el Presidente del país y mucho menos objeto de cuestión de confianza.

 

Cuando hay crisis política, nuestra Constitución ha previsto diversos mecanismos de pesos y contrapesos para que exista balance de poderes y se eviten decisiones autoritarias y contrarias a la letra y espíritu de nuestra Carga Magna, como sería la reducción extraordinaria del período presidencial y del parlamentario. Si bien es verdad que el mandato de los congresistas elegidos en el año 2000 fue reducido a un solo año, ello fue de carácter muy excepcional dada la crisis terminal de la segunda reelección de Alberto Fujimori, que no necesitamos detallar por ser harto conocida, por lo cual tal hecho no puede ser considerado como precedente.

 

¿Se imaginan lo que sería nuestra patria, si cada vez que hay problemas políticos se decidiera acortar o ampliar el período para el cual fueron elegidos nuestros gobernantes y congresistas?  La respuesta es que se estaría sembrando el caos, que lejos de solucionar problemas, los agravaría.

 

El Congreso ha hecho méritos para ser vapuleado, como es no sancionar a tiempo las inconductas de parlamentarios o posponer decisiones sobre levantamiento de inmunidad, pero ello tiene remedios que no necesariamente atenten con la estabilidad constitucional.

 

Los que dicen que se vayan ya, que los boten, deben recordar que no todos los congresistas son malos y que por inconductas de algunos no se puede atentar contra la institucionalidad.  Los malos parlamentarios no bajaron del cielo como el maná bíblico, tampoco llegaron por generación espontánea, fueron escogidos en elecciones válidas.  Entonces, la respuesta ciudadana no debe ser ¡expúlsenlos! sino elegir mejor la próxima vez.