LÁPIDA: EEISQ

Por Antero Flores-Araoz

Gracias a la bonhomía de las gentes, hemos estado acostumbrados desde siglos atrás, que en las lápidas de las sepulturas de quienes han fallecido, debajo de sus nombres se pongan siglas o epitafios como QEPD o QDDG, entre otras, en que se expresa el deseo de que el occiso descanse en paz o también, que de Dios goce.

 

La lápida que titula este artículo va en otro sentido pues significa que “En el infierno se queme”. Muy probablemente el lector de esta columna se jalará los pelos tratando de resolver el misterio, sobre a quien se quiere enviar al infierno para que se achicharre.  Calma, no se trata de ninguna persona pues a nadie le deseamos las quemaduras infernales, se trata de la Unión de Naciones Sudamericanas, también conocida como UNASUR, que nunca debió existir y que es hora que desaparezca, y no solo ella sino también la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Como sabemos UNASUR fue creada a instancias de Venezuela, secundada por Bolivia y los países amigos de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) que, bajo pretextos y maquillaje político y social, así como de asistencia médica para los grupos más necesitados, sobre todo atención oftalmológica, se inmiscuían en los asuntos internos de los países de la región, ingresaban a ellos y hay más que evidencias que alentaban a grupos subversivos cuando no ellos mismos los formaban.

 

No es menos cierto, que otro de los objetivos de UNASUR era debilitar y sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA) donde se encontraban todos los países de América, desde Canadá en el norte hasta Argentina y Chile en el sur.  El pretexto era tener un organismo sudamericano con nivel y diálogo político y con infinidad de supuestas buenas intenciones, que pudiera relacionar a los países del MECOSUR con los de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

 

A UNASUR se agregó la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que a diferencia de la primera que excluía a los países del Caribe y los de Norte y Centro América, la segunda separa únicamente a Canadá y los Estados Unidos de América (USA), quebrando la unidad americana y poniendo obstáculos a las buenas relaciones entre el norte y el sur, pasando por supuesto por el centro y el Caribe. Todo ello además de enturbiar la ayuda de los ricos del norte a los menos afortunados meridionales.

 

Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú han suspendido su presencia en UNASUR, aunque todavía no en CELAC, y si bien su decisión es auspiciosa, consideramos que es insuficiente.  No vemos motivo por el cual a una entidad internacional en coma, se la mantiene viva artificialmente.  Lo mejor hubiera sido denunciar de una vez el tratado constitutivo y retirarse definitivamente de tal organismo, innecesario y oneroso y, de peligroso predicamento.

De una vez ponerle la lápida: EEISQ.