Por Antero Flores-Araoz

Es penoso decirlo, pero en nuestra patria donde hay superávit de profesionales de diversas especialidades, tenemos una gran carencia de siquiatras, lo que se puede advertir fácilmente con solo leer, escuchar o ver las noticias, incluso las que se transmiten por las redes sociales.

Todo es negativo, los hechos de sangre y delitos lideran la pauta, los reflectores no se prenden para las cosas sensatas sino para difundir las tonterías a que ya nos tienen acostumbrados los llamados “líderes de opinión”, que por salir en los medios no prueba liderazgo alguno, sino que los pone visibles para que se compruebe que no son notables sino simplemente notorios.

El Hall de los Pasos Perdidos en el Congreso, que antaño fue escenario de enjundiosos comentarios, que señalaban camino, hoy se ha convertido en el escenario de sainetes, cuando no en opereta bufa, pidiendo disculpas a quienes hacen la excepción.

Lo que ya rebasó todos los límites de la tolerancia, son las especulaciones, informaciones, predicciones y comentarios sobre la vacancia del Presidente Kuczynski, y por supuesto sin ocultar los méritos que PPK hizo para ello, como haber estado sacando el cuerpo a la situación con negativas e imprudentes postergaciones-  Dice el aforismo:  al toro por las astas, y ello es lo que debió hacerse, pues las dilaciones, lejos de dar convicción positiva a la ciudadanía, la empujan a las expresiones negativas.

A nadie conviene la situación que estamos afrontando.  Todos pierden y, el que más, el país en su conjunto. Estamos en si lo vacan o no lo vacan, si se tienen o no los votos, si los votos que hoy se exponen se pueden diluir mañana, si interesa o no interesa la verdad o solamente el factor numérico de los votos, si antes de la vacancia renuncia o no, y hasta quién sucedería a PPK, con total desprecio a la norma constitucional.

Mientras todo lo señalado sucede, seguimos desperdiciando el buen momento internacional para nuestras exportaciones, no se cristalizan las tantas veces anunciadas, la recuperación del norte compitiendo con las tortugas, los agricultores que no supieron planificar sus cultivos, pretendiendo que sus cosechas las paguemos de nuestros impuestos y encima la conflictividad social presente en diversas localidades.

¿No se dan cuenta que nadie gana? Por supuesto que nadie gana, pierde el Gobierno, pierde la gobernabilidad del país, pierden las agrupaciones políticas, de suyo ya melladas por las declaraciones de Barata, pierden los políticos que seguramente serán sustituidos por otros en próximas elecciones, y probablemente carentes de las capacidades necesarias para conducir al Perú.

Es hora de entender que la vacancia no puede ser sumatoria de votos solamente, sino la consecuencia de incapacidad moral permanente del Presidente, que no basta anunciarlo sino también acreditarlo.  Si se comprueba, pues adelante, pero si no, terminemos de una vez con esta situación no deseada, que lo único que hace es retrasar nuestro desarrollo y perturbar al país.