Manifestación contra la independencia de Cataluña

Por Antero Flores-Araoz

La historia de la humanidad está preñada de guerras por doquier, las que por lo general tuvieron el propósito de anexar territorios, así como fusionar condados y ducados para constituir estados, que aparentemente son unitarios, pero encierran nacionalismos localistas que atentan contra la integración gubernamental y territorial.

También se han producido guerras para lograr la independencia de muchos países, como por ejemplo en nuestro hemisferio los Estados Unidos respecto de Inglaterra, o los países latinos del Continente. Desde México hasta Chile y Argentina en el sur, pasando por Centro América y Brasil, respecto de España, Portugal, Francia y Holanda, por tentar ejemplos.

En otras latitudes se han producido situaciones similares, como algunos países africanos que rompieron cordón umbilical con Bélgica, Alemania, Italia y varios otros países.

El Reino de España está sufriendo en su territorio la singular situación de ser un país, con gobierno y parlamento central, pero que también tiene regiones, a las que se les ha mantenido y también cedido, atribuciones y funciones de carácter autonómico, para mantener la unión, en sentido similar, pero no igual al federalismo.

Algunas de las regiones autonómicas españolas como el País Vasco, tienen atribuciones y condiciones de enlace bastante liberales, incluso para lo que es la tributación y el destino de ella.  Sin embargo hay otras autonomías como la catalana, que mayoritariamente tiene la percepción que España no es lo suficientemente equitativa con ella, y que tiene que implorar la transferencia de recursos que ella misma genera dentro de su territorio.

Se deplora que el diálogo entre el Reino Español y la Generalitat no haya sido fructífero para llegar a soluciones concertadas y que ello haya derivado en un serio enfrentamiento entre el gobierno nacional y el de la región catalana, disponiendo la Generalitat un referéndum sobre la pretensión independentista en Cataluña. El referéndum se realizó el 1 de octubre con resultado cuestionado, pero aparentemente favorable a la propuesta independentista.

El gobierno nacional presidido por Mariano Rajoy, aplicó disposiciones constitucionales y legales para impedir la secesión, procesar a los dirigentes independentistas, encarcelar a varios de ellos y gestionar arresto internacional para el líder del movimiento separatista Carles Puigdemont, huido en Bélgica. En adición se convocó a elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre.

En Barcelona pude cerciorarme que la gente joven era la más inclinada al separatismo, mientras las personas mayores y con experiencia, eran más proclives a mantener a Cataluña dentro de España, pero con condiciones.

Ahora tocará a los integracionistas explicar que el secesionismo solo generará más egresos a Cataluña y menos ingresos.  Ya hemos visto como miles de empresas han dejado de tener su domicilio legal en esa región autonómica.  La separación obligaría a Cataluña a elevar la tributación para hacer frente a la necesidad de Fuerzas Armadas, Policía, representación ante otros Estados. Más grave, la certidumbre que no serían admitidos dentro de la Unión Europea.

Ojalá se resuelva el grave problema y España permanezca integrada.