Pato ciego criminal

Al escribir esta columna de opinión, lo hago como cualquier ciudadano que observa el enojo de ciudadanos qué al ser investigados, ello se hace bajo las reglas y procedimientos de la  “Ley contra el crimen organizado”.

Enfatizo que lo hago como ciudadano común y corriente y no como abogado, pues nunca he estado dedicado al Derecho Penal, y por ello al escribir este artículo puedo caer en algún error detectable por los expertos.

Soy consciente que al igual que la ciencia y tecnología avanzan para el bien, también lo hacen para el mal, y que delitos que tradicionalmente cometidos por individualidades, con el correr del tiempo lo son por bandas criminales, por personas que se asocian con otras para perpetrar ilícitos penales, muchos de ellos de gravedad manifiesta.

Es por lo señalado que los países han buscado procedimientos especiales para investigar, juzgar y sancionar delitos cometidos por organizaciones criminales, y el lego en la materia, cuando lee o escucha que alguna persona está siendo investigada bajo las reglas de la “Ley contra el Crimen Organizado”, lo lleva a pensar que el o la investigada es miembro de alguna banda tipo la de Al Capone, de las sicilianas, o de algunas otras terroríficas inicialmente focalizadas por ejemplo en Japón.  De tratarse en el Perú uno cree que estarían vinculados a la denominada “Red Orellana” u otras similares.

Lógicamente quien es investigado bajo las reglas de la Ley a la que nos referimos, siente -por decir lo menos – la incomodidad de ser visto como integrante de una banda como la del “Chalaquito”, y que pocos tendrán en cuenta la presunción de inocencia.

No creo que nadie en sus cabales pueda estar en contra de que el Estado y la Sociedad se protejan contra las organizaciones delictivas, pero de allí a la exageración de considerar cualquier relación entre ciudadanos, como organización criminal, hay un largo trecho.

Para la “Ley contra el crimen organizado” se considera organización criminal a cualquier agrupación de tres o más personas que se reparten diversas tareas o funciones, cualquiera sea su estructura y ámbito de acción, que, con carácter estable o por tiempo indefinido, se crea, exista o funciona con la finalidad de cometer cualquiera de los delitos señalados en dicha Ley. Aquí la primera exageración en cuanto al número, que estimo muy pequeño.

Nuestro Código Penal, si mal no recuerdo, tiene tipificados 389 delitos, y dentro de ellos la “Ley contra el crimen organizado” selecciona 79, esto es más del 20%, lo que ya es otro exceso que incluye hasta la comercialización ilegal de pirotécnicos.

Considero que ha llegado el momento de revisar la Ley referida, que bien podría incluir el cambio de su nombre, pues el solo hecho que a cualquier persona, inocente o culpable, se le investigue bajo los lineamientos de una ley con nombre tan grueso, ya es “socialmente” algo que afecta a la reputación, buen nombre y prestigio de cualquier persona involucrada, que mientras no termine la investigación -pudiendo ser inocente- está bajo todos los reflectores del país.

Por Antero Flores-Araoz

Vídeos del crimen organizado en Perú