Antoine W. van Agtmael, de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial habló por primera vez de mercados emergentes en 1981, en Tailandia, con el fin de hacer más atractiva la inversión en países no desarrollados, o subdesarrollados, que tienen potencial económico y posibilidades de alta rentabilidad para los inversionistas, por encima de la media de los países desarrollados o avanzados.
Desde ese entonces, la expresión de mercado emergente ha hecho carrera y se ha vuelto prácticamente sinónimo de economía emergente, a pesar de que con el transcurrir del tiempo su definición ha variado, según quien la define y el ángulo que quiere destacar.
Así, el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), Goldman Sachs, el Grupo FTSE y el BBVA, para sólo citar algunos ejemplos, se han pronunciado al respecto y tienen publicaciones con listas, indicadores y eventualmente proyecciones, que cada cierto tiempo actualizan, con el fin de orientar a los interesados en países con mercado o economía emergente.
En el 2001, Goldman Sachs agrupó a cuatro países con economías emergentes bajo las siglas BRIC (Brasil, Rusia, India y China) por ser las más grandes y de más alto crecimiento, concitando la atención mundial por avizorar que las cuatro economías del BRIC podrían crecer a una velocidad mayor que las del G-7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá). Y que, junto con la economía estadounidense, serían las cinco más grandes del mundo en el año 2050.
El Grupo FTSE hizo una distinción entre países emergentes avanzados, cerca de diez, y países emergentes secundarios, más de diez, con base en el ingreso nacional y el desarrollo de su infraestructura de mercado.
El FMI agrupa a las economías de mercado emergente con las economías en desarrollo, las mismas que suman 153, separándolas de otros dos grupos: el grupo de los países avanzados, que suman 35, siendo 7 de ellos los más importantes y que encabeza Estados Unidos. Y el otro, el grupo de los países pobres y altamente endeudados, que suman 38 en la actualidad.
En el 2011, el BBVA hizo una clara definición de las economías emergentes que más importan para el crecimiento global en la publicación de la investigación realizada por sus economistas Alicia García-Herrero y Mario Nigrinis Ospina, titulada: “Los Eagles’s: Las economías emergentes que serán las protagonistas del crecimiento mundial”.
Para el BBVA, las economías emergentes que más importan son aquellas cuya aportación al crecimiento económico mundial en los próximos 10 años será mayor al promedio de los países del G-7 con la exclusión de EE.UU, economías emergentes a las que denomina “Eagle’s”. Para ello toma en cuenta el desempeño de estas economías en los últimos 10 años y sus posibilidades futuras.
Para el periodo 2010-20, son diez las economías emergentes seleccionadas por el BBVA, porque prevé que cada una de ellas aportará más que el promedio que aporta cada una de las economías del G-7 sin EE.UU, grupo de países al que denomina G-6 y cuyo aporte promedio, por país, al crecimiento mundial en dicho periodo es de 0.97%.
El aporte esperado por el BBVA al crecimiento mundial para cada uno de los países que conforman el G-7 para el periodo 2010-20 son: Estados Unidos (8.7%), Japón (1.7%), Alemania (1.1%), Reino Unido (1.0%), Francia (0.8%), Italia (0.4%) y Canadá (0.4%).
Las economías emergentes “Eagle’s”, por orden de relevancia en su aporte al crecimiento mundial previsto para 2010-20, son: China (30.2%), India (8.5%), Brasil (2.7%), Indonesia (2.3%), Corea del Sur (1.8%), Rusia (1.4%), México (1.2%), Egipto (1%), Taiwan (1%) y Turquía (1%).
Estas economías “Eagle’s”, agrupadas, aportarían el 51% del crecimiento mundial esperado para la década 2010-20. La tasa media de crecimiento anual prevista para las economías emergentes “Eagle’s” durante este periodo, en términos de PIB ajustados por su paridad de compra, sería de 6.2%. La tasa media anual esperada para los países avanzados que constituyen el G-7, definida de la misma manera y para el mismo periodo, es de 1.9%.
Así, en el 2020, el PIB de China sería 24% mayor que el de Estados Unidos, el de India 50% mayor que el de Japón y el de Brasil sólo 2% inferior al de Alemania. Según el BBVA, el conjunto de las 10 economías emergentes “Eagle’s”, en el 2020, tendría un PIB superior en 30% al conjunto de los países que conforman el G-7.
Por otro lado, el BBVA distingue a otros países con economías de mercado emergente, que si bien no reúnen el criterio para ser parte de los “Eagle’s”, sí califican para ser distinguidos por el hecho de que cada una de sus economías contribuirán, durante el periodo 2010-20, cuando menos en un porcentaje mayor a la contribución al crecimiento mundial que tendría Italia en el mismo periodo.
A este grupo de países les llama “El Nido”. Y los países que constituyen este grupo, por orden de importancia en su aporte, son: Tailandia (0.9%), Nigeria (0.8%), Polonia (0.7), Colombia (0.7%), Sur África (0.7%), Malasia (0.6), Vietnam (0.6%), Pakistán (0.6%), Bangladesh (0.6%), Argentina (0.6%), y Perú (0.6%). Estos países, por cierto, son candidatos naturales a ser parte de los “Eagle’s” si logran incrementar lo suficiente sus economías en los próximos años.
La tasa media de crecimiento anual del PIB prevista por el BBVA para las economías emergentes agrupadas con el nombre de “Nido” durante el periodo 2010-20, en los términos antes definidos, es de 4.8%, también superior al 1.9% de los países avanzados del G7. Por lo que, tanto las economía emergentes “Eagle’s” como las del grupo “Nido”, tendrían una disminución en sus brechas de diferencia con respecto a las economías del G7 con el correr del tiempo.
La evolución de las principales economías emergentes en el transcurso de las últimas décadas, son parte importante de la aceleración creciente del proceso de globalización económica y financiera al que hemos asistido desde comienzos de los años 1980, tal como sucedió con los países de Asia que, con participación de la inversión extranjera directa, su bajo costo laboral, la estabilidad lograda por sus gobiernos y en algunos casos la importante colaboración de Estados Unidos, entre otros factores, han logrado un avance sustantivo en la industrialización de sus economías y la exportación de productos manufacturados, como es el caso de Taiwan, Corea del Sur y China. También es el caso de otros países emergentes de América Latina y África, que se han beneficiado, en su momento, con los altos precios de las materias primas, la disponibilidad de capital barato y el alto crecimiento de China, sin haber logrado, no obstante, la diversificación y avance industrial de los países antes mencionados.
Las principales economías emergentes de Asia, América Latina y África, han contribuido y siguen contribuyen al crecimiento económico y financiero mundial por las altas rentabilidades que ofrecen y sus buenas perspectivas, a pesar de la crisis financiera del 2008 y la gran recesión y desempleo que ha causado en Estados Unidos y Europa. Y a pesar, también, de la reducción en los recursos financieros que les llegan del exterior y que rebajan, en parte, las expectativas de alto crecimiento económico inicialmente previstas para varias de dichas economías.
Los países de economía emergente que más se han beneficiado con la globalización son aquellos que más han avanzado en sus procesos de industrialización, innovación tecnológica y exportación de productos manufacturados; así como, hecho avances de importancia en el desarrollo de su capital físico y humano y logrado un buen manejo macroeconómico, incluyendo reservas para los años difíciles, luego del aprendizaje que obtuvieron con el manejo de las crisis que los afectó en los años 1980 y 1990.
Sin embargo, y en grado diferente, las principales economías emergentes tienen todavía mucho que hacer para convertirse en países desarrollados o avanzados, comenzando por incorporar al área moderna de sus economías a los sectores del campo y la ciudad que viven en condiciones de pobreza o indigencia, que tienen una muy baja productividad, razón por la cual sus ingresos son muy bajos o bajos y no pueden acceder al consumo de los bienes y servicios que están consumiendo sus sectores de ingreso medio y alto, motivo por la cual en muchos países emergentes, la desigualdad es grande y su PIB por habitante, en el 2012, en US$ y en términos de paridad de compra (para facilitar la comparación internacional) es baja, en relación al PBI por habitante de estados Unidos (51,704) y el promedio de los países de la Unión Europea (31,571) según información reciente del FMI. Tal es el caso, entre otros, de India (3,843), China (9,055), Brasil (11,747) y Rusia (17,518); no es el caso, por cierto, de Taiwan (38,357) ni Corea del Sur (31,950), cuyos PIB por habitante están por encima del promedio de los países de la Unión Europea.
Así mismo, los países emergentes deben evitar “la trampa del ingreso medio”, la misma que se presenta cuando un país no puede alcanzar una producción con mayor valor agregado y al mismo tiempo ya no puede competir con aquellos países que tienen costos laborales más bajos, con lo que dejan de converger con los países avanzados, tal como lo subrayará Naoyuki Shinoara, Subdirector gerente del FMI, en un Seminario realizado el 8 de Octubre del 2013 en Washington D.C. y en el que también expusieron los economistas Nouriel Roubini y Tim Adams, así como Miguel Castilla, ministro de Economía y Finanzas del Perú.
Además, hay que tener en cuenta que el surgimientos de grandes sectores de ingresos medios en las principales economías emergentes, traen aparejados, en determinadas circunstancias, protestas sociales con repercusiones políticas que podrían mediatizar su avance, no solo porque sus expectativas de consumo superan sus ingresos y la posibilidad de obtener un mayor crédito que el que ya han obtenido, sino porque desean mejores servicios de transporte público, o una menor criminalidad, o una mejor educación gratuita, o el fin de la corrupción de sus autoridades políticas, o la reversión de la desigualdad existente, o una menor influencia de la religión en la política, o una combinación de estas y otras razones de protesta social, que en ciertos casos son de gran magnitud y costo en vidas y heridos.
Los países emergentes tienen, pues, un gran reto por delante, en particular aquellos que se han especializado en la exportación de productos primarios y tienen dificultades para diversificar e incrementar el valor agregado de su producción en términos competitivos. Ellos tienen la ventaja, sin embargo, de conocer y poder aprovechar la experiencia de las economías emergentes que mejor desempeño han tenido en las tres últimas décadas, e incluso desde antes.

Por Gustavo Saberbein

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